EL MUNDO DE LOS SUEÑOS

01 noviembre 2009

LA REBELDÍA DE MARIA



Música: Spente le Stelle - EMMA SHAPLIN

Fotos: Pizarr


María fue siempre una mujer ordenada, excesivamente ordenada diría yo, no solo por sus afueras, sino también por sus adentros. Y no es que le fuese la vida en ello, era algo natural, innato a su persona, tan solo obedecía inconscientemente a rajatabla aquello que de niña le inculcaron:

“Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa”

En base a esta máxima, todo sin excepción tenía su lugar en las casas en las que vivió a lo largo de su vida. Al igual que todo sin excepción tenía su lugar en su cerebro.

Sus experiencias, anhelos, sentimientos y vivencias mil, siempre fueron en paralelo a sus casas. Los grandes cambios vitales e internos, siempre fueron acompañados de una nueva casa.

Al tiempo que ella trasladaba objetos de casa en casa, su cerebro se adaptaba al nuevo ciclo vital y recomponía sus archivos.



Lo que hasta ese momento había sido un recuerdo feliz, de pronto pasaba a quedar archivado en el sotanillo cerebral. Las vivencias, anhelos, sentimientos y experiencias felices siempre ocupaban la parte más amplia del apartamento en el que había convertido a su cerebro.

Las cosas negativas, las personas que de alguna manera habían enturbiado sus días, las decepciones, las deslealtades, acababan irremediablemente encerradas en ese sotanillo, del que mejor olvidar incluso donde estaba la llave.

Cuando llegó a su séptima y última casa, mucho más pequeña que la anterior, a María le costó mucho ubicarse, tuvo que desprenderse para ello de todas aquellas cosas para las que no encontró el lugar adecuado.



Aquella mesa inmensa de caoba en la que acostumbraba a realizar todo tipo de manualidades… maquetas… casas de muñecas… rompecabezas gigantes…

Aquellos sueños compartidos con él… también quedaron fuera de esos nuevos muros, sin embargo, expulsarlos del habitáculo de su cerebro en el que durante tantos años habían reposado, fue algo más complicado.

La habitación gimnasio con sus bancos de pesas y su bicicleta tampoco tuvo cabida en su nuevo espacio, como no lo tuvieron los músculos desarrollados por él en aquella habitación.

Por primera vez tras muchos traslados, no conseguía encontrar la ubicación adecuada para cada cosa y nada tenía que ver en este caso la falta de espacio. El problema era mucho más profundo que decidir en que balda o en que cajón ubicar esto o aquello, el verdadero problema fue descubrir que de pronto cada uno de esos objetos materiales que durante tantos años había ido almacenando en sus casas, llevaban consigo el correspondiente archivo de sentimientos.

Por ello no tuvo más remedio que armarse de valor e ir eliminando de su vida, objetos, sentimientos y recuerdos mil que para nada merecían ocupar no solo un espacio físico entre las nuevas paredes, sino un resquicio de los espacios de su cerebro.



Hasta que por fin su vida entró de nuevo en una especie de calma, de paz y armonía interior y exterior. De nuevo coordinó y ordenó sus espacios físicos y sus espacios interiores. De nuevo su cerebro redujo al mínimo el sotanillo en el que almacenar las cosas negativas, porque apenas tenía cosas negativas que archivar.

Sin embargo, poco a poco, algo está cambiando en María en los últimos tiempos, una especie de rebeldía, de voz interior, le provoca continuamente instándole a ser desordenada tanto por dentro como por fuera… y así hay días en los que en cada rincón, en cada mesa, en cada silla de la casa, se amontonan libros, revistas, facturas, apuntes, ropas…a los que María mira de manera desafiante como diciendo ¿que pasa? ¿es que no tengo derecho a transgredir mis propias normas?



En otros momentos son los distintos habitáculos de su cerebro los que se le revelan, de pronto encuentra una idea que debería de estar en una habitación determinada de esa especie de apartamento cerebral que tan bien amuebló en otros tiempos, campando a sus anchas por donde ella cree no debería de hacerlo.

Y es que María está cansada, muy cansada de esa aparente perfección que durante tanto tiempo le ha acompañado, cansada de entregarse cada día en cuerpo y alma hasta casi la extenuación a cuantas causas le rodean . Y por ello en su fuero interno fantasea con ser más libre si es más desordenada…




Pobre María… ni siquiera en medio de ese aparente caos, consigue desordenar su mente y sus espacios. Y es que en cualquier momento acude sin titubeo alguno al lugar exacto en el que se encuentra tal libro, tal factura o tal camisa… incluso a oscuras podría localizar cualquier tipo de objeto. En cualquier momento es capaz de rescatar del habitáculo cerebral, una fecha de cumpleaños, un aniversario, un recuerdo para tal o cual persona…da igual que sus ideas se empeñen en parecer desordenadas… al final siempre están donde deben de estar.

Y es que en el fondo, aquella máxima que tan bien supieron sus padres inculcarle de niña, pesa más de lo que ella nunca hubiera podido imaginar.

“Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa”

Etiquetas:

17 mayo 2009


Tibet´S Sun - BIYABA-Chill In India





ESCUPIENDO Y ESCULPIENDO


PALABRAS


EN UN MINUTO










Sentir



volver a sentir SINTIENDO



Vivir



vivir de nuevo VIVIENDO



bullicio



algarabía



diversión



explosión de ideas



compartir



explorar



TRANSGREDIR DE NUEVO



olvidar la razón,



las formas,



LO RAZONABLE



desnudarme



cortar



volar



dejar que mande el corazón



permitirme errar



VOLVER A SER









Esta explosión de ideas escupidas a lo largo de un minuto, está acompañada de las imágenes del pintor TAKASHI HAGI, que parece haber permitido, que sus pinceles se desmadren, AL IGUAL QUE MI SENSATA SENSATEZ, hasta conseguir plasmar en sus lienzos figuras imposibles de definir.

Escribí estas palabras en Julio de 2007 en este blog. Hoy de nuevo las siento como si acabara de escupirlas.

Etiquetas:

17 noviembre 2008

ALGUNOS DE MIS APUNTES

Nocturnos op 15 nº 3 en sol menor-lento-CHOPIN



“A menudo me oculto entre las sábanas para dejar de sentir, o por lo menos para hacerlo de una manera mucho más real que la real.

Allí escondida elijo mis sentires e invento cuantas vidas se me antoja vivir.

Si mis sabanas hablaran, escribirían páginas y páginas de viajes, amores y desamores.

Porque entre esos sentires que acostumbro a elegir, a menudo elijo sufrimientos y amores desgraciados.

Porque de esa manera cuando los sufrimientos se presentan de sopetón, sin haberlos reclamado, ya estoy preparada para afrontarlos, sencillamente porque antes ya los he vivido”. (5-8-2008 - Inventando sueños y vidas)



“Mi intimidad no está en esta casa, ni en esta habitación, está en otra parte. Está en mi cabeza, está en mis sueños, en mi imaginación, en mi corazón... Y desde que te conocí... también esta en ti...” (26-9-2008- Recordándote)



“Hubo una época, un momento en mi vida, en el que me acostumbré a huir de los sentimientos. Aprendí a dominarlos… por lo menos lo creí.

Pensaba que de esa manera los sentimientos desaparecerían y nada ni nadie podría llegar a dañarme.

Pensaba… ilusa de mi, que podía llegar a controlar a ese músculo, vulnerable y travieso, llamado CORAZÓN” (27-9-2008- Los sentimientos)



“Vuestras letras acostumbran a acompañarme. Son muchas y de muy diversos tipos.

Letras sencillas, sinceras, alegres, apasionadas, dulces, amargas…

Letras cargadas de amor, de dolor, de recuerdos, de pena, de placer, de búsquedas, de nostalgias…

Letras verdaderas, falsas, del pasado, del presente e incluso del futuro…

En una palabra… letras cargadas de vosotros… cargadas de VIDA, vivida y por vivir” (27-9-2008 – Vuestras letras)



“A veces me parece recorrer la vida en un cayuco de cristal, en el que todo es claro y cristalino. Sin embargo otras se me antoja estar haciéndolo en una especie de submarino que a modo de bunker blindado me impide ver con claridad el recorrido a realizar” (28-9-2008 - Los recorridos de la vida)



“¿Qué diagnóstico daríais vosotros a alguien que en plena noche y en medio de una vuelta del sueño de pronto precisa encender la luz y escribir algo que sin saber como ni por que ha quedado prendido en su interior? (24-9-2008
- ¿Por que escribimos?)


Las fotografias son de un fotógrafo ruso llamado Sergei Vagaev, cuyos paisajes traen a mi memoria uno de mis sueños hechos realidad, cuando en diciembre de 1995 recorrí a solas Ucrania de norte a sur.

Etiquetas:

12 abril 2008


CUATRO GENERACIONES A

TRAVÉS DE SUS MUÑECAS





Música: VANESSA MAE-Warm Air


Muñeca de mi abuela


Muñeca de mi ama


Mi muñeca


Muñeca de mi hija



El 19-3-2008 os presentaba una entrada titulada “Cuatro generaciones a través de una carta”, en la que partiendo del texto de un correo recibido, mi imaginación hacía el resto.

Hoy quiero compartir con vosotros, algunas de las muñecas con las que jugaron esas cuatro generaciones y lo hago de la mano de un bello poema escrito y cedido para la ocasión por Camille Stein, que me ha servido de base para añadir mi toque personal sobre lo escrito por él.

Antes os presento otras dos de las muñecas de mi ama. No puedo mostraros su mejor muñeca fabricada en Bélgica hacia 1930, porque está pendiente de reparar uno de sus ojos.











LA MUÑECA

por CAMILLE STEIN



Bella, sola,

sobre la estantería,

entre los muebles,

rendida a la espera,

observando impertérrita

las pobres escenas de la tierra.

Sol, lluvia, nubes y estrellas

se pasean por una ventana abierta.

De las primaveras a los inviernos

con los mismos recuerdos,

los mismos ojos que no pestañean,

los labios que jamás se cierran.

Idénticos vestidos ciñéndole las piernas,

esa mata de pelo enredada y polvorienta,

las lágrimas que se han secado hace ya tanto tiempo.




Estas son algunas de las muñecas con las que yo jugaba de niña.











LA MUÑECA

por PIZARR



La muñeca vive su destino cuan Penélope de porcelana, con sus ojos siempre abiertos, su sonrisa fija y sus labios congelados en un gesto que la vida dibujó en aquel pasado, que para ella es presente y futuro a la vez.

La naturaleza le dotó de un cuerpo inanimado, por ello sus manos jamás podrán tejer para aliviar la espera, ni su cerebro podrá vibrar mientras experimenta la gloria de ser humana.

Sin embargo su espera jamás se verá recompensada, porque en los estantes entre los muebles en los que almacena la historia de su vida, no existe un Ulises que pueda salvarla de esa eterna infinitud a la que vive condenada. Tan solo un consuelo… la fugacidad de la belleza jamás le afectará.



Fotos de algunas de las muñecas que mi hija y yo coleccionamos durante años. Nadie ha jugado con estas muñecas.























Apartado especial merecen las muñecas góticas de mi hija, de las que algunos de vosotros quizás ni hayáis oído hablar. Otros, me consta que habéis oído hablar, pero que jamás habéis visto ninguna. Estas van dedicadas especialmente a Camille, del que conozco su amor por “Las Muñecas”




















Etiquetas:

30 marzo 2008

CUANDO LA NATURALEZA
Y LOS LIBROS

ME HABLAN





David GILMOUR-On an Island



Con los árboles me ocurre como con los libros… me miran… me hablan… y sin saber ni como ni por qué, me encuentro adoptando a los primeros de por vida y con los segundos instalados en las estanterías de mi casa.





Bueno… últimamente en cualquier rincón inhóspito, porque ya no caben los pobres… me refiero a los libros claro está, aunque de buena gana me traería alguno de “Mis árboles” a casa.






En el mundo de los árboles… me refiero al tema de las conversaciones con ellos, me adentré en primavera del 2006 de una manera tan peculiar, que sería un poco complicado de explicar por este medio.








De cualquier forma, aquellos árboles me marcaron y quedaron para siempre enlazados a mi alma a través de sus ramas.

La secuencia de mi encuentro con “Mi árbol”, el que siempre tendrá un lugar especial dentro de mí fue la siguiente:

Caminaba por un parque de árboles milenarios perdido en un rincón ... de un pueblecito perdido del norte de Burgos, cuando al fondo divisé una especie de abeto gigante que me llamaba a gritos…















Me acerqué lentamente y un viento suave comenzó a mover sus ramas en forma de abanico. Cuanto más me acercaba, más atraída me sentía por aquel árbol. Cuando llegué a su tronco, pasando por debajo de unas inmensas ramas que casi pegaban en el suelo, descubrí que una especie de asiento me estaba esperando.


De inmediato supe que el árbol que estaba buscando, era aquel.



Desde aquel día cada vez que visito “Mi Valle”, al atardecer me acerco a saludar a mis árboles y a charlar un rato con “Mi especial amigo-árbol” favorito entre todos ellos.










Y ahora vamos al tema de los libros, porque creo que es más peliagudo que el de los árboles.

Porque… como lo oís… los libros me hablan y me miran con carita de decir:

¿Serás capaz de dejarme aquí, rodeado de desconocidos, apilado, recto como una estaca, sin derecho a ser acariciado y a que mis páginas se abran y deleiten tu interior?

Incluso a veces se quejan… ¿Pero no ves lo gordito que está mi vecino de estantería que casi no me deja respirar?

O protestan por los contenidos de sus vecinos… que digo yo, que ya es el colmo de los colmos. Hace unos días me decía el último de Liniers… el dibujante argentino que acaba de publicar tras su éxito “Macanudo” su segundo libro “Conejo de viaje”:









¿Crees que hay derecho a que me hayan dejado aquí tirado como una colilla al lado de este ejemplar que debe de ser terrorífico?
! Imagínate! “El libro Tibetano de los Muertos” a saber de lo que habla.








Y claro chicos… es que así no se puede, porque una es buena y sensible y además siente pasión por los libros. Pero de eso a tener que cargar con cuantos ejemplares me digan unas palabrejas más o menos tiernas… COMO QUE NO…

De cualquier manera creo que en lo sucesivo tendré que ir a visitar mis librerías favoritas camuflada… peluca rubio platino… gafas de sol… (creo con esto bastará para despistarles)

Mi ama, en sus últimos años, siempre pedía mi compañía cuando quería comprar un libro. Decía que no se explicaba como entre miles elegía siempre el más adecuado para ella. Y he de decir, que mi ama nos ha dejado unos 3000 libros. Por lo tanto fueron muchas las veces que sus libros me hablaron desde los más extraños lugares, antes de ser trasladados a su casa.

Y es que mi ama, la pobre, no sabía que los libros me hablaban… Esta es una de esas cosas que jamás le dije . ¿Debí hacerlo?... No lo sé…

A la que si se lo pude contar fue a mi hija.

Tenía 8 años y nos encontrábamos cenando en el Rainforest Café de París… es un lugar mágico para los niños porque representa la selva con muchísimos animales articulados que cuando menos lo esperas se mueven, rugen, etc…

De pronto la niña, me mira con cara de cordero degollado y me dice señalando con su dedito una estantería repleta de peluches:

“Mami… mami, me tienes que comprar aquel peluche porque me ha hablado…”

Yo me dije: “Ya la hemos liado… como siempre la niña heredando lo que no debe”

Y es que la pobre ya había heredado los pies de la familia paterna, que son un poco especiales, todo hay que decirlo.

Le contesté: “Ya sabes que en casa no entran más peluches”, pero de todas maneras ¿a cual te refieres? Yo pensando que con lo blanda que en esos años era con ella, algo caería…

De pronto, se levanta y me señala… “AQUEL GORILA”. Yo no daba crédito. En toda la tienda no había peluche mayor… QUE AQUEL PRECIOSO GORILA.

Para esas alturas de la película, yo ya sabía donde iba a terminar el bicho, no obstante le pregunté: ¿Y que te ha dicho?... mas que nada en mi afán de averiguar hasta donde había heredado la niña mis poderes.

Y me contesta toda entera: “Nena… nena… porfi… porfi, llévame contigo a tu casita… que estoy ya cansado de pelearme con los elefantes, las jirafas y los monos que me hacen la vida imposible”

(Por cierto, lo de porfi… porfi… también es mío). Que por lo visto estos hijos, al final se apropian de todo y en este caso debe de tratarse de herencia genética de verdad, porque la frasecita en cuestión no acostumbro yo a decírsela a la niña, más bien la utilizo en otro tipo de situaciones…en las que mi niña interior sale a relucir… jugando por ejemplo…

Y claro… si el gorila le había hablado… ¿Quién era yo para romper aquel precioso diálogo?

Ni que decir tiene que viajó con nosotras, sentadito en el avión entre ambas. Abultaba más que la niña, que por aquello de la herencia materna, tampoco era rompetechos, aunque más tarde pegó un gran estirón, superando en la actualidad a la que escribe.

Ahora mismo, mientras escribo esto, el famoso gorila me mira desde lo alto de un armario. Porque esa es otra, 18 años comprando peluches y la niña se niega a desprenderse de uno solo. Porque claro está… con la gran mayoría de ellos existió un bello diálogo… y una vez más ¿Quién soy yo para romper semejantes relaciones?






Etiquetas:

>